Olivos milenarios de Castellón

Olivos milenarios de Castellón

¿Sabíais qué en la provincia de Castellón, en concreto en la comarca del Baix Maestrat, hay registrados más de 4.000 olivos milenarios?  

Y ello representa la mayor concentración a nivel mundial en un paisaje singular, combinado con la arquitectura de piedra seca, que se ha conservado a pesar del grave expolio que sufrieron estos ancianos árboles, en la última década del siglo XX, por los caprichos de la jardinería decorativa.

Originario del Próximo Oriente, el olivo alcanzó toda la cuenca mediterránea de la mano de diferentes culturas colonizadoras: fenicios, griegos, cartagineses… hasta que los romanos extendieron su cultivo por todo el Imperio convirtiendo el aceite de oliva en uno de sus bienes más preciados.

Tras la caída del Imperio Romano, fueron los árabes quienes recuperaron y mejoraron las técnicas agrícolas del olivar y ampliaron el uso del aceite a la cocina, higiene, cosmética, perfumería y medicina.

Por ello, aunque algunos de estos olivos milenarios fueron probablemente plantados por íberos o romanos, la mayor parte procederían de la época musulmana. Sin embargo, es difícil precisar su edad real, quizás más antigua, un secreto guardado bajo tierra, en sus raíces, de las que nacen rebrotes clónicos que los convierten en casi inmortales.

Asombra y fascina pensar en todos los hechos presenciados por estos seres de bellos y retorcidos troncos componiendo figuras escultóricas en un paisaje modelado por el frío, el viento y el sol desde donde siguen siendo testigos de los avatares de la historia.

Pero la peor amenaza para estos olivos no han sido las inclemencias climáticas, sino la ambición, la necesidad o la ignorancia de algunos humanos, que han provocado más bajas que cualquier factor ambiental. La moda de «ponga un olivo milenario en su jardín» o en medio de las rotondas provocó un masivo expolio entre los años 80 y mediados de los 2000, cuando se llegaron a desenraizar miles de ejemplares del territorio en el que crecieron en una acción antinatural que choca con la propia esencia de un árbol, arraigado a un territorio.

Con el agravante de que en estas operaciones de “traslado” hay que cortarles raíces y ramas, un trato tremendamente agresivo para ejemplares tan ancianos por lo que en la mayoría de los casos el árbol muere y los pocos que sobreviven lo hacen con graves daños para el resto de sus vidas.

Afortunadamente, una gran parte de la sociedad se movilizó contra este expolio de su patrimonio natural, cultural e histórico y, además de legislarse su protección en la Comunidad Valenciana, nació una organización supra comunitaria, la Mancomunidad Taula del Sènia y el Territorio Sènia formado por 27 municipios: 15 castellonenses, 9 catalanes y 3 aragoneses, situados a ambos lados del río Sènia y alrededor del Tossal del Rey, punto de encuentro de la Comunidad Valenciana, Cataluña y Aragón.

En este territorio se encuentra la mayor concentración mundial de olivos milenarios, más de 5.000 ejemplares inventariados que superan los 3,50 m de perímetro de tronco a 1,30 m del suelo, casi todos ellos de la variedad ‘Farga’.

El descubrimiento del “mar de olivos” que conforma el mosaico de árboles y piedra seca se manifiesta en el Baix Maestrat  en rutas por diferentes municipios, un museo al aire libre, un centro de interpretación, molinos de aceite en funcionamiento y por supuesto degustación de aceite de olivos milenarios y ofertas culinarias. 

El municipio de Canet lo Roig es el que tiene el mayor número de olivos milenarios de toda la Comunidad Valenciana y algunos de los más monumentales: 1.131 inventariados hasta 2019. Para poder admirarlos se han habilitado 3 áreas y un sendero local (SL-V58) que permiten disfrutar del paisaje y de los ejemplares más espectaculares como uno situado a la entrada de la población que, según datación de la Universidad Politécnica de Madrid, fue plantado en el año 569 d.C.

A lo largo de la ruta senderista, muy llana y apta para todo tipo de público, se pueden realizar distintas paradas en las que, a través de paneles explicativos, los visitantes descubren la historia de estos árboles centenarios, el porqué de su existencia y cómo llegaron hasta aquí.

En el recorrido por Canet destaca el olivo monumental protagonista, en 2016, de una de las películas más reconocidas del cine español, El olivo, dirigida por Icíar Bollaín que narra la historia de Alma, una chica que quiere recuperar el olivo que su familia vendió hace 12 años y por cuya pérdida su abuelo dejó de hablar.

Cuentan en la población que un vecino recibió la visita de unos hombres que le querían comprar su olivo. Después de interrogarles sobre cómo transcurriría la operación les contestó: «si quieren un árbol como éste sólo tienen que plantar uno y esperar unos 2.000 años, es cuestión de paciencia». Y precisamente paciencia y apego es lo que han tenido los propietarios que durante siglos han conservado estos monumentos naturales, generación tras generación, pese a las necesidades económicas sufridas en algunas épocas.

Otro árbol singular y con anécdotas se encuentra en la partida Rajos, el olivo “de las 4 patas” que obtuvo el premio AEMO al mejor olivo monumental de España en 2016. Se dice que, durante las guerras carlistas el boticario de Canet se refugió en su interior perseguido por las tropas gubernamentales que no consiguieron encontrarle. También que, tras la guerra civil, un maqui fugitivo lo utilizó de escondite y así pudo volver a las montañas. 

La Jana es otra población agraciada con estos tesoros conservando un total de 970 olivos milenarios. Como su término municipal es pequeño (sólo 19,5 km²), esto lo convierte en el municipio con mayor concentración de estos monumentos vivos.

La Jana ha sido desde antiguo eje de paso y nudo de comunicaciones y por su término discurría la histórica Vía Augusta romana, quedando aún miliarios y restos de villas romanas. Los historiadores manifiestan que en la época romana era costumbre plantar un olivo sobre la sepultura de personas ilustres en un lugar de paso. 

Y precisamente parte del trazado de la legendaria Vía coincide con el camino de acceso al Museo Natural de Olivos Milenarios Pou del Mas, finca en la que en menos de 1 hectárea se conservan 21 ejemplares espectaculares de olivos.

El recorrido por este museo al aire libre está señalizado con carteles y se aconseja seguir el orden numérico de los mismos, del 1 al 9. Aunque todos impresionan, cabe destacar “el olivo de las parejas” (cartel 2) que por sus notables dimensiones y formas, recibió el premio AEMO al mejor olivo monumental de España 2014 y también “la Farga del Pou del Mas” (cartel 3) que, según datación de la Universidad Politécnica de Madrid fue plantado en el año 833 d.C., en la época de Abderramán II.

En el término de Rossell, a la derecha del río Sénia y enmarcado por las altas montañas de la Tinença de Benifassà se extiende una magnífica llanura, en la que los olivos son protagonistas, conocida como “el mar de olivos”. En total se han inventariado 71 olivos milenarios y en la partida Mas Sabatero su propietario ha autorizado que se señalice el camino y la entrada de la finca para que se puedan visitar los ejemplares, siempre con el máximo respeto.

Càlig, también alberga un rico patrimonio natural con 56 olivos milenarios inventariados. Saliendo de la población por el camino que va a la ermita del Socors se encuentra una finca privada habilitada y señalizada como área de olivos milenarios. En ella destaca sobre todos un árbol con 6,35 m de perímetro de tronco a 1,30 m del suelo.

Y como no, los olivos de Sant Mateu, Sant Jordi, Cervera del Maestre… precisamente en esta población, para completar este viaje por la ancestral historia natural, se puede visitar el Centro de Interpretación Molino de Aceite, una antigua almazara del siglo XV que estuvo en funcionamiento hasta los años 20 del siglo pasado. El que fuera monopolio señorial de la Orden de Montesa, está declarado Bien de Interés Cultural y en el se muestran todas las fases de la obtención tradicional del aceite de oliva. Uno de los elementos más característico que se conserva es el llamado «giny», prensa de viga y husillo datada en el año 1606, una inmensa viga de madera de 12 metros de largo y 4.000 k de peso.

Por su inmenso valor, a todos los niveles, los olivos milenarios Territorio Sènia han recibido el Premio Historias de Patrimonio Europeo 2018, y el sistema agrícola de olivos milenarios Territorio Sènia, la calificación de la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM),

Conocer los olivos milenarios de nuestras comarcas es disfrutar de una propuesta de ecoturismo que conquista al viajero con ingredientes culturales, paisajísticos y gastronómicos, y donde el paso de los años es un reclamo en sí mismo.


Traducció al valencià:

Oliveres mil·lenàries de Castelló 

Sabíeu que en la província de Castelló, en concret en la comarca del Baix Maestrat, hi ha registrades més de 4.000 oliveres mil·lenàries?

I això representa la major concentració a nivell mundial en un paisatge singular, combinat amb l’arquitectura de pedra seca, que s’ha conservat a pesar del greu espoli que van patir estos ancians arbres, en l’última dècada del segle XX,  pels capritxos de la jardineria decorativa.

Originaria del Pròxim Orient, l’olivera va arribar a tota la conca mediterrània de la mà de diferents cultures colonitzadores: fenicis, grecs, cartaginesos,..fins que els romans van estendre el seu cultiu per tot l’Imperi convertint l’oli d’oliva en un dels seus béns més preats.

Després de la caiguda de l’Imperi Romà, van ser els àrabs els que van recuperar i van millorar les tècniques agrícoles de l’oliverar i van ampliar l’ús de l’oli a la cuina, higiene, cosmètica, perfumeria i medicina.

Per això, encara que algunes d’estes oliveres mil·lenàries foren probablement plantades per ibers o romans, la major part procedirien de l’època musulmana. No obstant això és difícil precisar la seua edat real, potser més antiga, un secret guardat baix terra, en les seues arrels, de les que naixen rebrots clònics que les convertixen en quasi immortals.

Sorprén i fascina pensar en tots els fets presenciats per estos sers de bells i retorçuts troncs component figures escultòriques en un paisatge modelat pel fred, el vent i el sol des d’on continuen sent testimonis dels avatars de la història.

Però la pitjor amenaça per a estes oliveres no han sigut les inclemències climàtiques, sinó l’ambició, la necessitat o la ignorància d’alguns humans, que han provocat més baixes que qualsevol factor ambiental. La moda de «pose una olivera mil·lenària en el seu jardí» o enmig de les rotondes va provocar un massiu espoli entre els anys 80 i mitjan dels 2000, quan es van arribar a desarrelar milers d’exemplars del territori en què van créixer en una acció antinatural que xoca amb la pròpia essència d’un arbre, arrelat a un territori.

Amb l’agreujant que en estes operacions de “trasllat” cal tallar-los arrels i branques, un tracte tremendament agressiu per a exemplars tan ancians pel que en la majoria dels casos l’arbre mor i els pocs que sobreviuen ho fan amb greus danys per a la resta de les seues vides.

Afortunadament, una gran part de la societat es va mobilitzar contra este espoli del seu patrimoni natural, cultural i històric, i a més de legislar-se la seua protecció en la Comunitat Valenciana, va nàixer una organització supra comunitària, la Mancomunitat Taula del Sénia i el Territori Sénia  format per 27 municipis: 15 castellonencs, 9 catalans i 3 aragonesos, situats als dos costats del riu Sénia i al voltant del Tossal del Rei, punt de trobada de la Comunitat Valenciana, Catalunya i Aragó.

En este territori es troba la major concentració mundial d’oliveres mil·lenaris, més de 5.000 exemplars inventariats que superen els 3,50 m de perímetre de tronc a 1,30 m del sòl, quasi tots ells de la varietat ‘Farga’.

El descobriment del “mar d’oliveres” que conforma el mosaic d’arbres i pedra seca es manifesta en el Baix Maestrat  en rutes per diferents municipis, un museu a l’aire lliure, un centre d’interpretació, molins d’oli en funcionament i per descomptat degustació d’oli d’oliveres mil·lenaris i ofertes culinàries. 

El municipi de Canet lo Roig és el que té el nombre més gran d’oliveres mil·lenàries de tota la Comunitat Valenciana i algunes de les més monumentals: 1.131 inventariades fins al 2019. Per a poder admirar-les s’han habilitat 3 àrees i un sender local (SL-V58) que permeten gaudir del paisatge i dels exemplars més espectaculars com un situat a l’entrada de la població que, segons datació de la Universitat Politècnica de Madrid, va ser plantat l’any 569 d.C.

Al llarg de la ruta senderista, molt plana i apta per a tot tipus de públic, es poden realitzar distintes parades en què, a través de panells explicatius, els visitants descobrixen la història d’estos arbres centenaris, el perquè de la seua existència i com van arribar fins ací.

En el recorregut per Canet destaca l’olivera monumental protagonista, en 2016, d’una de les pel·lícules més reconegudes del cine espanyol, El olivo, dirigida per Icíar Bollaín que narra la història d’Alma, una xica que vol recuperar l’olivera que la seua família va vendre fa 12 anys i per la pèrdua de la qual el seu iaio va deixar de parlar.

Conten en la població que un veí va rebre la visita d’uns hòmens que li volien comprar la seua olivera. Després d’interrogar-los sobre com transcorreria l’operació els va contestar: «si volen un arbre com este només han de plantar un i esperar uns 2.000 anys, és qüestió de paciència». I precisament paciència i afecció és el que han tingut els propietaris que durant segles han conservat estos monuments naturals, generació darrere de generació, a pesar de les necessitats econòmiques patides en algunes èpoques.

Un altre arbre singular i amb anècdotes es troba en la partida Rajos, l’olivera “de les 4 potes” que va obtindre el premi AEMO a la millor olivera monumental d’Espanya en 2016. Es diu que, durant les guerres carlines l’apotecari de Canet es va refugiar en el seu interior perseguit per les tropes governamentals que no van aconseguir trobar-lo. També que, després de la guerra civil, un maqui fugitiu la va utilitzar d’amagatall i així va poder tornar a les muntanyes. 

La Jana és una altra població agraciada amb estos tresors conservant un total de 970 oliveres mil·lenaris. Com el seu terme municipal és xicotet (només 19,5 km²), açò el convertix en el municipi amb major concentració d’estos monuments vius.

La Jana ha sigut des d’antic eix de pas i nus de comunicacions i pel seu terme discorria la històrica Via Augusta romana, quedant encara mil·liars i restes de viles romanes. Els historiadors manifesten que en l’època romana era costum plantar una olivera sobre la sepultura de persones il·lustres en un lloc de pas. 

I precisament part del traçat de la històrica Via coincideix amb el camí d’accés al Museu Natural d’Oliveres Mil·lenàries Pou del Mas, finca en què en menys d’una hectàrea es conserven 21 exemplars espectaculars.

El recorregut per este museu a l’aire lliure està senyalitzat amb cartells i s’aconsella seguir el seu orde numèric, de l’1 al 9. Encara que totes impressionen, cal destacar “l’olivera de les parelles” (cartell 2) que per les seues notables dimensions i formes, va rebre el premi AEMO a la millor olivera monumental d’Espanya 2014 i també “la Farga del Pou del Mas” (cartell 3) que, segons datació de la Universitat Politècnica de Madrid, va ser plantada l’any 833 d.C., en l’època d’Abderrahman II.

En el terme de Rossell, a la dreta del riu Sénia i emmarcat per les altes muntanyes de la Tinença de Benifassà s’estén una magnífica plana, en la que les oliveres són protagonistes, coneguda com “el mar d’oliveres”. En total s’han inventariat 71 oliveres mil·lenàries i en la partida Mas Sabatero el seu propietari ha autoritzat que se senyalitze el camí i l’entrada de la finca perquè es puguen visitar els exemplars, sempre amb el màxim respecte.

Càlig, també alberga un ric patrimoni amb 56 exemplars mil·lenaris inventariats. Eixint de la població pel camí que va a l’ermita del Socors es troba una finca privada habilitada i senyalitzada com a àrea d’oliveres mil·lenàries. En ella destaca sobre tots un arbre amb 6,35 m de perímetre de tronc a 1,30 m del sòl.

I com no, les oliveres de Sant Jordi, Sant Mateu, Cervera del Maestre,…precisament en esta població, per a completar este viatge per la nostra ancestral història natural, es pot visitar el Centre d’Interpretació Molí D’Oli, una antiga almàssera del segle XV que va estar en funcionament fins als anys 20 del segle passat. El que fóra monopoli senyorial de l’Orde de Montesa, està declarat Bé d’Interés Cultural i en el es mostren totes les fases de l’obtenció tradicional de l’oli d’oliva. Un dels elements més característic que es conserva és l’anomenat «giny», premsa de biga i eix datada l’any 1606, una immensa biga de fusta de 12 metres de llarg i 4.000 kg. de pes.

Pel seu immens valor, a tots els nivells, les oliveres mil·lenaris Territori Sénia han rebut el Premi Històries de Patrimoni Europeu 2018, i el sistema agrícola d’oliveres mil·lenàries Territori Sénia, la qualificació de la FAO com a Sistema Important del Patrimoni Agrícola Mundial (SIPAM),

Conéixer les oliveres mil·lenàries de les nostres comarques és gaudir d’una proposta eco turística que conquista al viatger amb ingredients culturals, paisatgístics i gastronòmics, i on el pas dels anys és un reclam en si mateix.