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Historia y curiosidades de la apicultura

Se estima que las abejas aparecieron durante el cretácico (entre 74 y 146 millones de años atrás) evolucionando desde avispas cazadoras y predadoras a insectos recolectores. Aunque muchas especies eran solitarias, otras se estructuraron socialmente en enjambres, como nuestra abeja Apis mellifera L., himenóptero cuyo género (Apis) incluye 4 especies, todas ellas sociales, y existe desde el Mioceno, como se concluye de la presencia de abejas fosilizadas en resinas de 10 a 20 millones de años.
Desde los comienzos de la humanidad hay testimonios de la presencia de las abejas en las colectividades humanas. Los primeros referentes se encuentran en las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña en Bicorp (Valencia), datadas hacia el 7000 A.C., en las que aparecen figuras recolectando panales.

La apicultura, como actividad ganadera, se fue gestando en las primeras grandes civilizaciones mediterráneas y el ser humano pasó de ser un mero recolector a fabricar habitáculos adecuados, donde más le convenía, para que las abejas pudieran completar su ciclo y elaborar sus panales.
La práctica más primitiva consistía, simplemente, en capturar los enjambres silvestres en la primavera y depositarlos en receptáculos (colmenas) hechos de paja y barro o de troncos de árbol huecos; a finales del verano se mataban las abejas de la mayoría de colmenas, con azufre encendido o sumergiéndolas en agua hirviendo, para recortar los panales y obtener miel y cera.

Los testimonios más antiguos del valor de las abejas y sus productos pueden encontrarse en:
Pictogramas sobre tablillas de arcilla donde los sumerios, hace aproximadamente 4000 años a.C., reflejaron sus conocimientos sobre la miel y las abejas.
Papiros, y grabados y bajo relieves en las tumbas egipcias en los que se refleja el uso de los productos apícolas en medicina y en ritos religiosos y funerarios, como la momificación.
O en monedas griegas.

abejas y más abejas

Desde ellos hasta hoy no ha habido cultura que no dejara constancia de la importancia de las abejas y de los beneficios sobre la salud de la miel, cera, polen, jalea real, propóleos e incluso su veneno (apitoxina), que han sido y son utilizados como medicina natural, en lo que se conoce como apiterapia cuyas propiedades curativas se reflejan en casi todos los textos religiosos de la antigüedad como los Vedas, la Biblia o el Corán.

La miel es un compuesto dulce y viscoso que las abejas elaboran a partir del néctar de las flores o de secreciones de partes vivas de plantas (yemas). Transformado y combinado con la enzima invertasa que contiene su saliva, se almacena y madura en los panales. Se usa principalmente en alimentación y como conservante natural, pero también contiene vitaminas, antioxidantes y otras moléculas, que le confieren propiedades antimicrobianas, antisépticas y cicatrizantes. Es utilizada para el dolor de garganta y combatir resfriados, añadiéndola a zumo de limón o te de cebolla y en cosmética por sus cualidades astringentes y suavizantes.
La cera virgen es un producto que segregan cuatro pares de glándulas situadas en el abdomen, en forma de escamas, que otras abejas, llamadas cereras, recogen y amasan. Se usaba para iluminación en candiles y velas y como impermeabilizante de diversos materiales.
El polen de las flores es recogido por las abejas para la alimentación de las larvas y obreras jóvenes por su alto contenido proteico (pan de la abeja). Desde hace un tiempo se ha popularizado como alimento saludable para consumo humano por sus numerosas vitaminas y aminoácidos.
Los propóleos son sustancias que elaboran a partir de resinas que cubren las yemas de los árboles. Procesadas en la colmena, las abejas los usan para sellar pequeñas aberturas, reforzar la estructura de la colmena, prevenir parásitos y embalsamar animales del grupo demasiado grandes para sacarlos del panal. En medicina tradicional se ha usado para curar diversas infecciones por sus propiedades antisépticas y fungicidas y con el auge de la medicina natural se ha extendido su uso para tratar herpes, inflamaciones y resfriados.
La jalea real es una sustancia segregada por las glándulas hipofaríngeas de la cabeza de abejas obreras jóvenes, de entre 5 y 15 días, que mezclada con secreciones estomacales sirve de alimento a todas las larvas durante los tres primeros días de vida. Sólo la abeja reina y las larvas que darán origen a una nueva reina se alimentan siempre con este producto. Se consume como suplemento dietético por su contenido en vitaminas, minerales y ácido fólico, entre otras sustancias.
La apitoxina es el veneno secretado por las obreras de varias especies de abejas, que lo emplean como medio de defensa contra predadores y otras abejas. En estas especies se inyecta a través de un aguijón resultante de la modificación del ovipositor de las obreras.

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Sobre la apiterapia se cuenta que…
• El veneno de abeja es anticoagulante y vasodilatador con un poder antiinflamatorio 100 veces superior a la cortisona, y más potente que cualquier antibiótico conocido.
Grandes figuras históricas como Carlomagno o Iván el Terrible fueron curados de sus enfermedades con picaduras de abejas. Parece que a este método se atribuye también la curación de muchos casos de peste y cólera en la Edad Media.
El cadáver de Alejandro Magno fue trasladado de Babilonia a Macedonia en un ataúd lleno de miel que conservó el cuerpo intacto.
En el embalsamamiento de los faraones egipcios se utilizaron propóleos de las colmenas.
• Según un estudio demográfico europeo de 1956, la mayoría de las personas de más de 100 años eran apicultores que consumían polen a diario y además padecen 10 veces menos cáncer que el resto de las profesiones.

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Existen multitud de plantas de las que, abejas y apicultores obtienen un beneficio: plantas melíferas o nectíferas, que proporcionan el néctar; plantas poliníferas de las que toman el polen para alimentar a las larvas; y plantas de mielada que permiten la elaboración de mieles monoflorales por su abundancia en el terreno y gran producción de néctar.
Desde finales de los años 90 se viene observando una preocupante tasa de descenso de las poblaciones de abejas melíferas en toda Europa, un declive que puede tener graves consecuencias en los ecosistemas y en un importante sector económico. Son varias las amenazas que les afectan, como el abuso de plaguicidas y herbicidas en agricultura que contaminan el polen y néctar del que se nutren y las matan o debilitan; incremento de enfermedades y parásitos como el ácaro ectoparásito Varroa destructor, o el Nosema ceranae, extremadamente dañinos para las colonias de abejas melíferas; la proliferación de especies exóticas invasoras, como la avispa asiática (Vespa velutina), depredadora de nuestras abejas; o los efectos del cambio climático.

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Traducció al valencià:

Història i curiositats de l’apicultura

S’estima que les abelles van aparéixer durant el cretaci (entre 74 i 146 milions d’anys arrere) evolucionant des de vespes caçadores i predadores a insectes recol·lectors. Encara que moltes espècies eren solitàries, altres es van estructurar socialment en eixams, com la nostra abella Apis mellifera L., himenòpter el gènere del qual inclou 4 espècies, totes elles socials, i existeix des del miocè, com es conclou de la presència d’abelles fossilitzades en resines de 10 a 20 milions d’anys.
Des dels començaments de la humanitat hi ha testimonis de la presència de les abelles en les col·lectivitats humanes. Els primers referents es troben en les pintures rupestres de la Cova de l’Aranya a Bicorp (València), datades cap al 7000 a.C., en les que apareixen figures recol·lectant bresques.
L’apicultura, com a activitat ramadera, se va anar gestant en les primeres grans civilitzacions mediterrànies i el ser humà va passar de ser un mer recol·lector a fabricar habitacles adequats, on més li convenia, perquè les abelles pogueren completar el seu cicle i elaborar les seues bresques.
La pràctica més primitiva consistia, simplement, a capturar els eixams silvestres en la primavera i dipositar-los en receptacles (ruscos) fets de palla i fang o de troncs d’arbre buits; a finals de l’estiu es mataven les abelles de la majoria de ruscos, amb sofre encés o submergint-les en aigua bullint, per a retallar les bresques i obtindre mel i cera.
Els testimonis més antics del valor de les abelles i els seus productes poden trobar-se en:
Pictogrames sobre plaquetes d’argila on els sumeris, fa aproximadament 4000 anys a.C., van reflectir els seus coneixements sobre la mel i les abelles.
Papirs, i gravats i baix relleus en les tombes egípcies en què es reflecteix l’ús dels productes apícoles en medicina, i en ritus religiosos i funeraris, com la momificació.
O en monedes gregues.
Des d’ells fins hui no hi ha hagut cultura que no deixara constància de la importància de les abelles i dels beneficis sobre la salut de la mel, cera, pol·len, gelea reial, pròpolis i inclús el seu verí (apitoxina), que han sigut i són utilitzats com a medicina natural, en el que es coneix com apiterapia les propietats curatives de la qual es reflecteixen en quasi tots els textos religiosos de l’antiguitat com les Vedes, la Bíblia o l’Alcorà.
La mel és un compost dolç i viscós que les abelles elaboren a partir del nèctar de les flors o de secrecions de parts vives de plantes (gemmes). Transformat i combinat amb l’enzim invertasa que conté la seua saliva, s’emmagatzema i madura en les bresques. S’usa principalment en alimentació i com a conservant natural, però també conté vitamines, antioxidants i altres molècules, que li conferixen propietats antimicrobianes, antisèptiques i cicatritzants. És utilitzada per al mal de gola i combatre refredats, afegint-la a suc de llima o te de ceba, i en cosmètica per les seues qualitats astringents i suavitzants.
La cera verge és un producte que segreguen quatre parells de glàndules situades en l’abdomen, en forma d’escates, que altres abelles, anomenades cereras, arrepleguen i pasten. S’usava per a il·luminació en cresols i ciris, i com a impermeabilitzant de diversos materials.
El pol·len de les flors és arreplegat per les abelles per a l’alimentació de les larves i obreres jóvens pel seu alt contingut proteic (pa de l’abella). Des de fa un temps s’ha popularitzat com a aliment saludable per a consum humà per les seues nombroses vitamines i aminoàcids.
Els pròpolis són substàncies que elaboren a partir de resines que cobreixen les gemmes dels arbres. Processades en el rusc, les abelles els usen per a segellar xicotetes obertures, reforçar l’estructura del rusc, previndre paràsits i embalsamar animals del grup, massa grans per a traure’ls de la bresca. En medicina tradicional s’ha usat per a curar diverses infeccions per les seues propietats antisèptiques i fungicides i amb l’auge de la medicina natural s’ha estés el seu ús per a tractar herpes, inflamacions i refredats.
La gelea reial és una substància segregada per les glàndules hipofaríngies del cap d’abelles obreres jóvens, d’entre 5 i 15 dies, que mesclada amb secrecions estomacals servix d’aliment a totes les larves durant els tres primers dies de vida. Només l’abella reina i les larves que donaran origen a una nova reina s’alimenten sempre amb este producte. Es consumix com a suplement dietètic pel seu contingut en vitamines, minerals i àcid fòlic, entre altres substàncies.
L’apitoxina és el verí secretat per les obreres de diverses espècies d’abelles, que l’empren com a mitjà de defensa contra predadors i altres abelles. En estes espècies s’injecta a través d’un agulló resultant de la modificació de l’ovipositor de les obreres.
Sobre l’apiterapia es conta que….
El verí d’abella és anticoagulant i vasodilatador amb un poder antiinflamatori 100 vegades superior a la cortisona, i més potent que qualsevol antibiòtic conegut.
Grans figures històriques com a Carlomagno i Iván el Terrible van ser curats de les seues malalties amb picadures d’abelles. Pareix que a este mètode s’atribuïx també la curació de molts casos de pesta i còlera en l’Edat Mitjana.
El cadàver d’Alejandro Magno va ser traslladat de Babilònia a Macedònia en un taüt ple de mel que va conservar el cos intacte.
En l’embalsamament dels faraons egipcis es van utilitzar pròpolis dels ruscos.
Segons un estudi demogràfic europeu de 1956, la majoria de les persones de més de 100 anys eren apicultors que consumien pol·len diàriament i a més patien 10 vegades menys càncer que la resta de les professions.
Hi ha multitud de plantes de què, abelles i apicultors obtenen un benefici: plantes mel·líferes o nectaríferes, que proporcionen el nèctar; plantes pol·liníferes de les que prenen el pol·len per a alimentar a les larves; i plantes de melada que permeten l’elaboració de mels monoflorals per la seua abundància en el terreny i gran producció de nèctar.
Des de finals dels anys 90 es ve observant una preocupant taxa de descens de les poblacions d’abelles mel·líferes en tota Europa, un declivi que pot tindre greus conseqüències en els ecosistemes i en un important sector econòmic. Són diverses les amenaces que els afecten, com l’abús de plaguicides i herbicides en l’agricultura que contaminen el pol·len i nèctar de què es nodreixen, i les maten o debiliten; increment de malalties i paràsits com l’àcar ectoparàsit Varroa destructor, o el Nosema ceranae, extremadament danyosos per a les colònies d’abelles mel·líferes; la proliferació d’espècies exòtiques invasores, com la vespa asiàtica (Vespa velutina), depredadora de les nostres abelles; o els efectes del canvi climàtic.