Templarios en Castellón Comunidad Valenciana portada

La Orden del Temple y su huella en tierras castellonenses

Entre todas las órdenes militares religiosas, es sin duda la de los templarios la que mayor interés despierta por los misterios que la siguen envolviendo, desde su lugar de origen sobre los cimientos del Templo de Salomón, repleto de objetos mágicos, hasta sus encomiendas y bailías en la Europa medieval donde sus rituales y códigos secretos han sido objeto de todo tipo de estudios y especulaciones.
Fue fundada a principios del siglo XII por nueve caballeros franceses con el fin de proteger a los peregrinos cristianos que viajaban a Tierra Santa de los numerosos asaltantes que se prodigaban en los caminos. Con el título de “orden de los pobres caballeros de Cristo y del Templo de Salomón” profesaron ante el patriarca de Jerusalén en 1118, haciendo votos de pobreza, castidad, obediencia y defensa de los cristianos, convirtiéndose en temidos protagonistas de las cruzadas.
En España, los caballeros del Temple lucharon junto a los reyes de la corona de Aragón y tuvieron un relevante papel en la conquista cristiana entre los siglos XII y XIII. Con Alfonso II y Pedro II comenzaron su intervención en tierras valencianas y con ella llegaron las primeras donaciones al Temple; del primero recibieron en 1169 los castillos y villas de Oropesa y Xivert y del segundo, en 1211, obtuvieron el castillo y término de Culla. Xivert, que formaba parte de la precedente red musulmana de alcazabas defensivas, se convirtió en cabeza de partido de los asentamientos cristianos de Alcalà, Alcossebre, Almedixer y Castellnou.

Castillo de Alcalà de XivertCastillo de Alcalà de Xivert

Castillo de Alcalà de Xivert CastellónCastillo de Alcalà de Xivert

Oropesa del MarVista del el castillo de Oropesa del Mar

La organización, habilidad y heroísmo de los templarios los afianzó en el territorio y hacia mediados del siglo XII ya gozaban de numerosos privilegios, riquezas y posesiones. Pero fue con Jaime I cuando se convirtieron en todopoderosos. Siendo aún niño a la muerte de su padre, le fue asignado como tutor al maestro del Temple en Aragón, Guillen de Montredón y desde ese momento los caballeros de la Orden fueron sus consejeros fieles y el brazo armado del rey en la conquista de Mallorca y del Reino de Valencia, por lo que fueron recompensados rica y ampliamente. Así, les concedió el castillo de Polpis, un tercio de la ciudad de Burriana, y, en 1294, Peñíscola junto con Albocacer, Ares, Benicarló, Cuevas de Vinromá, Serratella, Tirig, la torre de los Domeges, Villanueva de Alcolea, Vinaroz y muchas otras haciendas menores por legados y testamentos de particulares.
En toda la Península, la Orden del Temple fue una orden constructora por influencia de su Director espiritual, San Bernardo, y de los cistercienses; catedrales, capillas, iglesias, y sobre todo castillos en nuestras tierras. Construcciones todas ellas no exentas del misterio que les rodeaba; el estilo arquitectónico que introducen los templarios entre los siglos XI y XIII requiere de complejas técnicas de construcción y cálculos matemáticos, extraños e incomprensibles para los maestros de obras del Medievo.
Algunos investigadores sostienen que la Orden, a lo largo de sus años de estancia en Oriente Medio, adquirió un conocimiento supremo, esotérico, desconocido en Occidente, que mantuvieron en secreto pero que transmitieron a través de símbolos, medidas y detalles que se repiten en la decoración de sus obras.
Parece que conocían la existencia de energías biomagnéticas que se manifestaban en determinados lugares a través de corrientes y las influencias de las formas sobre los seres humanos, lo que hoy se conoce como Ondas de Forma. Conjugando estos conocimientos y cultivando niveles superiores de percepción, sólo al alcance de la jerarquía templaria, lo aplicaban a sus construcciones levantando fortalezas que contenían elementos estructurales basados en una numerología mágica. La forma octogonal, tan frecuente en sus construcciones, facilita un estado de meditación y la arquitectura de sus catedrales capta y transmite las energías cosmotelúricas y no es casual que estén construidas sobre antiguos lugares megalíticos dado que ya los druidas sabían de estas corrientes y cómo aprovecharlas para el ser humano.
Se especula que el sumo interés que la Orden tuvo en conseguir el castillo de Peñíscola era debido a las energías que emanaban de este lugar y su objetivo era convertirlo en un centro de espiritualidad. Por ello, esta obra final de los templarios en Castellón, híbrido de castillo, cenobio y palacio, fue hecha a imagen y semejanza de las fortificaciones que erigieron en Siria y Palestina.

Vista de La SerratellaVista de La Serratella

PeñíscolaPeñíscola

Mito y realidad histórica se entrelazan en esta organización de monjes guerreros y a su alrededor se han forjado numerosas leyendas como la que les asigna el papel de descubridores y custodios del Arca de la Alianza, interpretando como prueba la inscripción grabada en el pórtico de los iniciados de la catedral de Chartres, «Hic amititur Archa cederis” que aunque no existe en latín, su forma correcta más aproximada significaría “En este lugar se oculta el arca de la alianza”.
Su insignia es otro de los elementos objeto de diversas interpretaciones. Aunque han utilizado varias, más ligadas a la identificación de territorios que a la filosofía de la orden, la Cruz Paté fue el distintivo de la Orden del Temple en la Corona de Aragón, Portugal e Inglaterra. Esta cruz abre sus extremos a los 4 puntos cardinales como símbolo de su apertura al universo; evoca a los cuatro evangelistas, a las cuatro estaciones y a los cuatro elementos: aire, tierra, fuego y agua. Hay quien afirma que deriva de la cultura celta, de la vieja rueda druídica, el Crismón de ocho radios que evoca el inicio, los ciclos y es también un símbolo solar que tiene su máxima expresión en los rosetones de las catedrales e Iglesias góticas de origen Templario.
También se atribuye a la Orden el dominio de la criptografía y el uso de un alfabeto cifrado que utilizarían en sus transacciones mercantiles y documentos secretos, aunque restringido a altos cargos templarios. Las letras de este alfabeto estaban representadas con arreglo a formas, ángulos y puntos determinados por la colocación de la cruz de las ocho beatitudes dentro de un cuadrado y se transcribía con ayuda de un medallón que los caballeros elegidos llevaban colgado al cuello.
Durante casi dos siglos, esta orden de monjes guerreros no sólo atesoró una inmensa fortuna económica, sino que alcanzó un inmenso poder político y religioso lo que despertó el celo de reyes y pasó a ser tan temida como codiciada. A finales del siglo XIII se urdió una trama de acusaciones contra ellos, encabezada por el rey de Francia Felipe el Hermoso quien desató una gran persecución contra la Orden hasta conseguir su condena y disolución. En la Corona de Aragón, Jaime II pidió a la Inquisición que abriera un proceso contra ellos y aunque la investigación reconoció su inocencia en 1312, el rey ordenó que se dispersaran como templarios, pasando todos sus bienes a la Orden de Montesa, creada para tal fin.

Cruz Paté o Cruz PatadaCruz Paté o Cruz Patada

Vista de CullaVista de Culla


Traducció al valencià:

L’Orde del Temple i la seua empremta en terres castellonenques

Entre totes les ordes militars religioses, és sens dubte la dels templers la que major interés desperta pels misteris que continuen envoltant-la, des del seu lloc d’origen sobre els fonaments del Temple de Salomó, replet d’objectes màgics, fins a les seues comandes i batlies en l’Europa medieval on els seus rituals i codis secrets han sigut objecte de tot tipus d’estudis i especulacions.
Va ser fundada a principis del segle XII per nou cavallers francesos a fi de protegir el sant sepulcre i als pelegrins cristians que viatjaven a Terra Santa dels nombrosos assaltants que es prodigaven en els camins. Amb el títol de “Orde dels pobres cavallers de Crist i del Temple de Salomó” van professar davant del patriarca de Jerusalem en 1118, fent vots de pobresa, castedat, obediència I defensa dels cristians, convertint-se en temuts protagonistes de les croades.
A Espanya, els cavallers del Temple van lluitar junt amb els reis de la Corona d’Aragó I van tindre un rellevant paper en la conquista cristiana entre els segles XII i XIII. Amb Alfons II i Pere II van començar la seua intervenció en terres valencianes i amb ella van arribar les primeres donacions a la Orde; del primer van rebre en 1169 els castells i viles d’Orpesa i Xivert i del segon, en 1211, van obtindre el castell i terme de Culla. Xivert, que formava part de la precedent xarxa musulmana d’alcassabes defensives, es va convertir al capdavant de partit dels assentaments cristians d’Alcalá, Alcossebre, Almedixer i Castellnou.
L’organització, habilitat i heroisme dels templers els va refermar en el territori i cap a mitjan del segle XII ja gaudien de nombrosos privilegis, riqueses i possessions. Però va ser amb Jaume I quan es van convertir en totpoderosos. Sent encara xiquet a la mort de son pare, li va ser assignat com a tutor al mestre del Temple a Aragó, Guillen de Montredón i des d’eixe moment els cavallers de l’Orde van ser els seus consellers fidels i el braç armat del rei en la conquista de Mallorca i del Regne de València, per la qual cosa van ser recompensats ricament i àmpliament. Així, els va concedir el Castell de Polpis, un terç de la ciutat de Borriana, i, en 1294, Peníscola junt amb Albocàsser, Ares, Benicarló, Cuevas de Vinromà, Serratella, Tírig, la torres dels Domeges, Vilanova d’Alcolea, Vinaròs i moltes altres hisendes menors per llegats i testaments de particulars.
En tota la Península, l’Orde del Temple va ser una orde constructora per influència del seu director espiritual, San Bernardo, i dels cistercencs; catedrals, capelles, esglésies, i sobretot castells en les nostres terres. Construccions totes elles no exemptes del misteri que els rodejava; l’estil arquitectònic que introduïxen els templers entre els segles XI i XIII requerix de complexes tècniques de construcció i càlculs matemàtics, estranys i incomprensibles per als mestres d’obres de l’Edat mitjana.
Alguns investigadors sostenen que l’Orde, al llarg dels seus anys d’estada a l’Orient Mitjà, va adquirir un coneixement suprem, esotèric, desconegut a Occident, que van mantindre en secret però que van transmetre a través de símbols, mesures i detalls que es repetixen en la decoració de les seues obres.
Pareix que coneixien l’existència d’energies biomagnètiques que es manifestaven en determinats llocs a través de corrents i les influències de les formes sobre els sers humans, el que hui es coneix com a Ones de Forma. Conjugant estos coneixements i cultivant nivells superiors de percepció, només a l’abast de la jerarquia de l’Orde, ho aplicaven a les seues construccions alçant fortaleses que contenien elements estructurals basats en una numerologia màgica. La forma octogonal, tan freqüent en les seues construccions, facilita un estat de meditació i l’arquitectura de les seues catedrals capta i transmet les energies cosmotelúriques i no és casual que estiguen construïdes sobre antics llocs megalítics atés que ja els druides sabien d’estos corrents i com aprofitar-los per al ser humà.
S’especula que el gran interés que l’Orde va tindre per aconseguir el castell de Peníscola era degut a les energies que emanaven d’este lloc i el seu objectiu era convertir-lo en un centre d’espiritualitat. Per això, esta obra final dels templers a Castelló, híbrid de castell, cenobi i palau, va ser feta a imatge i semblança de les fortificacions que van erigir a Síria i Palestina.
Mite i realitat històrica s’entrellacen en esta organització de monjos guerrers i al seu voltant s’han forjat nombroses llegendes com la que els assigna el paper de descobridors i custodis de l’Arca de l’Aliança, interpretant com a prova la inscripció gravada en el pórtico de los iniciados de la Catedral de Chartres, «Hic amititur Archa cederis” que encara que no existix en llatí, la seua forma correcta més aproximada significaria “En este lloc s’oculta l’arca de l’aliança”.
La seua insígnia és un altre dels elements objecte de diverses interpretacions. Encara que han utilitzat diverses, més lligades a la identificació de territoris que a la filosofia de l’orde, la Cruz Paté va ser el distintiu de l’Orde del Temple en la Corona d’Aragó, Portugal i Anglaterra. Esta creu obri els seus extrems als 4 punts cardinals com a símbol de la seua obertura a l’univers; evoca als quatre evangelistes, a les quatre estacions i als quatre elements: aire, terra, foc i aigua. Hi ha qui afirma que deriva de la cultura celta, de la vella roda druídica, el Crismó de huit radis que evoca l’inici, els cicles i és també un símbol solar que té la seua màxima expressió en els rosetons de les catedrals i esglésies gòtiques d’origen Templer.
També s’atribuïx a l’Orde el domini de la criptografia i l’ús d’un alfabet xifrat que utilitzarien en les seues transaccions mercantils i documents secrets, encara que restringit als alts càrrecs templers. Les lletres d’este alfabet estaven representades d’acord amb formes, angles i punts determinats per la col·locació de la creu de les huit beatituds dins d’un quadrat i es transcrivia amb ajuda d’un medalló que els cavallers elegits portaven penjat al coll.
Durant quasi dos segles, esta orde de monjos guerrers no sols va atresorar una immensa fortuna econòmica, sinó que va aconseguir un immens poder polític i religiós el que va despertar el zel de reis i va passar a ser tan temuda com cobejada. A finals del segle XIII es va ordir una trama d’acusacions contra ells, encapçalada pel rei de França Felipe el Hermoso qui va desencadenar una gran persecució contra l’Orde fins a aconseguir la seua condemna i dissolució. En la Corona d’Aragó, Jaume II va demanar a la Inquisició que obrira un procés contra ells i encara que la investigació va reconèixer la seua innocència en 1312, el rei va ordenar que es dispersaren com a templers, passant tots els seus béns a l’Orde de Montesa, creada per a tal fi.